La sociedad del clic y el deseo de inmediatez

Vivimos rodeados de estímulos visuales y de una cultura que asocia la rapidez con la eficiencia.
Si algo tarda, parece que falla. Si no hay resultado inmediato, se considera ineficaz.
Esta mentalidad ha penetrado también en el mundo de la salud: buscamos el remedio rápido, la terapia exprés, el ejercicio viral que promete cambiarlo todo en tres días.

Pero el cuerpo humano no es inmediato.
Su lógica es cíclica, rítmica y adaptativa. Las células necesitan tiempo para regenerarse, los tejidos para reorganizarse, el sistema nervioso para confiar de nuevo.

La osteopatía entiende y respeta estos tiempos, y por eso a menudo parece “lenta” a los ojos de una sociedad acostumbrada a la urgencia.

Trabajar con un cuerpo es como leer un libro escrito en un lenguaje sutil: requiere concentración, paciencia y humildad.
Y esto no se puede aprender mirando un vídeo o copiando una secuencia de movimientos.

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