Cuando la salud pide tiempo
Vivimos en un momento histórico donde todo pasa deprisa.
Leemos titulares, hacemos “scroll”, consumimos conocimiento en píldoras de treinta segundos y medimos el valor de una idea por su capacidad de impactar rápidamente.
Los contenidos que más se difunden son los que caben en un reel, en una frase o en un gesto espectacular.
Pero la osteopatía —como la fisiología, como la vida misma— no se puede entender en treinta segundos.
Es una disciplina que pide tiempo, silencio y presencia.
Tiempo para observar, para sentir, para dejar que el cuerpo del paciente explique su historia.
Silencio para escuchar aquello que no se dice con palabras.
Y presencia para mantener la mano, la mente y la intención en un mismo punto.
